domingo, 2 de septiembre de 2012

ANATEMA



Indicaba que el botín de las guerras santas de Israel pertenecía a Dios y por lo tanto debía destruirse. Eran destruidos hombres y animales. Los objetos podían ser entregados al santuario como propiedad de Dios. Cuando Dios pedía el anatema o se prometía con voto para obtener la victoria, su incumplimiento era castigado con la muerte. El aspecto moral de esta costumbre se ha de interpretar de acuerdo a la mentalidad histórica de Israel según el estado inicial de la revelación. En el Nuevo Testamento es lo que está sujeto a maldición. Equivale a maldito.

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